Advertisement
  domingo, 19 de mayo de 2013
LABOR LINGÜÍSTICA DE LA ACADEMIA DOMINICANA DE LA LENGUA PDF Imprimir E-Mail
A Manuel Campos Navarro, Ejemplo elocuente de colaborador altruista.
 
   La convicción de que la lengua encarna la esencia de nuestra cultura constituye un poderoso incentivo para ejecutar la misión de promover el estudio de nuestro sistema de signos y reglas con la conciencia de que el genio de la lengua apuntala los principios de una perspectiva intelectual, espiritual y estética. Esos atributos, que activan la reflexión y la creatividad del lenguaje, son también una apelación y un acicate para el desarrollo de la inteligencia y la sensibilidad.

Desarrollar la capacidad lingüística para expresarse correcta y elegantemente puede convertir al usuario de la lengua en un forjador de ideas, valores y actitudes que potencian la comprensión, la reflexión y la creatividad. Esa función del pensamiento y la expresión, canalizada en la palabra, justifica la misión de la Academia Dominicana de la Lengua. Desde la energía interior de la conciencia aflora un destello iluminador al fluir, con la verdad que edifica y la belleza que encanta, el lenguaje esplendoroso y elocuente, concreción del ideal del buen decir, presente en la historia de nuestra lengua.

   La Academia Dominicana de la Lengua (ADL), establecida en Santo Domingo el 12 de octubre de 1927, ostenta la representación de la Real Academia Española (RAE) en la República Dominicana, donde se habla la lengua española desde los orígenes de esta nación ubicada en una de las islas del Caribe antillano en América. En su condición de representante de la RAE, forma parte de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE).

   Ponderamos el sentido de la palabra, mediante el estudio de la lengua y el cultivo de las letras, con actividades que contribuyan a edificar la conciencia de la lengua y la conciencia cultural y humanística. En la tarea intelectual y operativa de esta institución, al tiempo que realiza un trabajo a la interno en colaboración con la RAE, promueve una labor cultural en el seno de la sociedad mediante actividades a favor del desarrollo lingüístico y literario de los dominicanos, tanto para fortalecer los principios y valores de nuestra conciencia de lengua, cuanto para impulsar los ideales que activan una visión positiva y creadora del lenguaje, lo que es una manera fecunda y luminosa de enaltecer la condición humana.

   En sus tareas lingüísticas, la ADL trabaja bajo la orientación y la inspiración de la RAE y colabora con la misión que realiza desde su fundación. Sus miembros han dado aliento y brillantez al uso de la lengua y al cultivo literario en su expresión discursiva, activa y expresiva. En tanto organismo rector del idioma, esta Corporación toma en cuenta a todos los hablantes, porque la lengua es de todos y, en consecuencia, valora sus diferentes expresiones creativas y se rige por los códigos esenciales del lenguaje.

   Esta corporación realiza una labor al servicio de la lengua mediante un plan de trabajo de promoción cultural, lingüístico y literario. En las tareas lingüísticas, la labor consiste en estudiar los textos que preparan las autoridades académicas de Madrid y remitimos, a la dirección de la RAE, nuestras observaciones y sugerencias en los tres códigos de nuestra lengua: la gramática, el diccionario y la ortografía. Veamos por separado el trabajo en nuestra labor lingüística y literaria.

   Desde hace varios años, la RAE ha estado laborando en la actualización de la gramática, la ortografía y la fonética de la lengua española, así como en la revisión y la ampliación de los diccionarios. Sus redactores y ponentes, lingüistas y académicos, para hacer realidad tanto el ideal de una lingüística panhispánica, como el aporte de nuestra participación, necesitan el concurso de las Academias americanas en esa tarea de colaboración, como efectivamente lo estamos realizando desde la ADL, donde cada mes recibimos textos de gramática, fonética y ortografía, así como remesa de los lemas diccionario para revisarlos y ofrecerles nuestras observaciones y sugerencias, como realmente hacemos. Recibimos textos de las diferentes instancias de la lengua, revisamos cuidadosamente esos materiales y les transmitimos nuestra opinión, con observaciones y comentarios fonológicos, lexicográficos, ortográficos y gramaticales sobre los códigos lingüísticos en proceso de revisión o de actualización.

   La RAE y la ASALE publicaron el Diccionario esencial de la lengua española, el Diccionario panhispánico de dudas, el Diccionario del estudiante, el Diccionario práctico del estudiante, Nueva gramática de la lengua española, Ortografía de la lengua española y Fonética y fonología de la lengua española. En todas esas obras hemos colaborado. Actualmente estamos revisando el Diccionario de la lengua española (DRAE). La última edición del DRAE, la número 22, fue publicada en el 2001 y, para la no. 23, estamos revisando los lemas de ese importante código lexicográfico, lo que indica que nuestra institución, interlocutora del español dominicano ante las autoridades académicas del mundo hispánico, tiene una tarea interna respecto a la misión lingüística de la RAE y la ASALE, así como tenemos también una tarea externa, en atención a los hablantes de nuestro país. Si la lengua es la compañera del Imperio, como decía Antonio de Nebrija, también lo es de la creatividad y la conciencia, lo que nos alienta en el ideal del desarrollo cultural de nuestro pueblo.

   En todos los informes lingüísticos que hemos remitido a la RAE, tomamos en cuenta dos aspectos medulares: el GENIO DE NUESTRA LENGUA y el MODO DE NUESTRO LENGUAJE. Con relación al genio de nuestra lengua, sabemos que todo idioma tiene lo que Eduard Sapir llamaba patern idiomático, es decir, el modelo, la pauta o el patrón lingüístico que caracteriza la esencia y la fisonomía de una lengua. La española tiene su sello distintivo, razón por la cual hablamos del genio hispánico o del genio castellano. En cuanto al modo de nuestro lenguaje, me refiero a los rasgos del español dominicano, es decir, a la manera como se realizan, en el habla de los dominicanos, los hechos de lengua en su manifestación lingüística concreta que, como toda variante de la lengua española en América, tiene sus atributos distintivos.
 
< Anterior   Siguiente >