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| UNA COLABORACIÓN ENCOMIABLE LA LABOR DE LAS MUJERES DE LA ACADEMIA |
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A Eloísa Ventura Camacho,
Que se desvive por el bien de esta Corporación. Al ponderar sus méritos y virtudes, quiero expresar mis sentimientos de gratitud, en nombre propio y de esta institución, a estas valiosas mujeres por la encomiable colaboración que prestan a la Academia Dominicana de la Lengua mediante un servicio generoso y altruista que sirve de apoyo a la obra que realizamos a favor del desarrollo de nuestra lengua y de nuestras letras. Me siento altamente complacido por la colaboración de estas buenas mujeres que rinden un servicio encomiable en beneficio de la labor que esta Casa de la Palabra ejecuta al realizar las actividades que emprendemos para el conocimiento de la lengua y la literatura. Siempre he creído que una organización, un grupo o una entidad social justifica su presencia en la comunidad con la organización de actividades, ya que la tarea que una organización, un grupo o una entidad llevan a cabo es lo que le da sentido a su existencia, puesto que conformar una entidad social para no hacer nada, no tiene razón. Justamente es el trabajo o la acción a favor de la comunidad, la razón de ser de una institución, lo mismo si labora para incentivar el cultivo de las letras, promover el conocimiento de la lengua o incentivar la valoración por cualquier expresión humanística de nuestra cultura. “Por sus obras los conoceréis”, sentencia el dicho bíblico. La Academia Dominicana de la Lengua es una institución que trabaja en la edición de los diccionarios, la gramática y la ortografía de la lengua española. Es decir, colaboramos en los trabajos que hacen realidad los códigos lingüísticos de nuestra lengua, que la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española publican para proporcionar una fuente nutricia que asegure el conocimiento del sistema de signos y de reglas de manera que nuestros hablantes tengan la oportunidad de perfeccionar el instrumento de comunicación. Ahora bien, paralelamente al trabajo que realizamos a lo interno de nuestra organización, también realizamos una labor hacia afuera, en beneficio de la comunidad. Desde que asumí la dirección de esta corporación entendí que deberíamos tener un mayor contacto con la comunidad. Para llevar a cabo ese contacto, nada mejor que promover un trabajo de organización y de promoción de nuestra lengua; pero una labor de esa categoría no puede llevarla a cabo una persona sola, ya que se necesita el concurso y la coparticipación de varias personas y, para fortuna de esta Academia, estas 5 mujeres que reconocemos, prestan un valioso servicio que coadyuva, complementa y potencia el trabajo que hacemos a favor de la comunidad. Este reconocimiento es, por tanto, una expresión de gratitud a estas agraciadas mujeres por las tareas de colaboración en beneficio de esta institución, acción y participación que redundan, desde luego, en beneficio de la sociedad. Vamos a decir los nombres y los méritos de cada una de ellas. Comencemos por María José Rincón (1). Nuestra distinguida lexicógrafa y académica coordina la confección del diccionario de dominicanismos, uno de los más acariciados proyectos de la dirección de esta Academia. Ese trabajo supone una ingente labor de búsqueda, de investigación, de acopio de datos, de documentación bibliográfica, de definición de vocablos, tarea que hay que hacer, no solo con rigor y propiedad fundada en una formación intelectual, sino con la paciencia y el aliento de una disposición paciente y generosa para una labor exigente, como lo hace ella, con una singular devoción por las palabras ante las cuales se entrega con la vocación lingüística indispensable para cotejar el término adecuado, perfilar el matiz preciso e ilustrar el ejemplo pertinente. Esa labor la realiza María José con la singular pasión que nuestra académica numeraria experimenta por la virtualidad de las palabras de nuestro lenguaje. La herencia idiomática que recibimos, la asume Rincón González como una manifestación de su vocación profunda, puesto que ella siente que la lengua forma parte de su vida misma, de su naturaleza y su cultura; entonces se entrega con admirable devoción, con inusitado fervor, a esa laboriosa tarea al trabajar por nuestra lengua y esa devoción la ha demostrado en múltiples actividades en nuestra institución. Estoy profundamente agradecido por su singular aporte, su entusiasmo contagioso y su imponderable colaboración lexicográfica. Por su parte, Irene Pérez Guerra (2) ha hecho un valioso servicio al desarrollo de nuestra lengua, que se ha potenciado a partir del momento en que ella pasó a formar parte de esta institución como miembro numerario. Actualmente coordina las tareas inherentes al trabajo de confección del diccionario fraseológico dominicano, otro acariciado proyecto de esta casa, labor que entraña un duro trabajo para identificar con precisión las frases peculiares del español dominicano para ofrecerle al público nuestro y a los interesados en conocer los giros idiomáticos de nuestro lenguaje las locuciones, los giros expresivos, las expresiones populares y los modismos de nuestra habla. Esta labor entraña una dedicación intensa y paciente, tarea que conlleva un trabajo de documentación, de lecturas de nuestras obras narrativas, que es la fuente primordial donde se registra la expresión fraseológica y que requiere una formación lingüística especializada, como la que tiene Pérez Guerra, que cuenta con una formación académica y, desde luego, con una vocación lingüística para realizar con eficacia esa tarea mediante un trabajo callado pero laborioso para conseguir el resultado que dé cuenta de cómo hablamos los dominicanos. Eso lo vamos a poder apreciar cuando demos a conocer el Diccionario de dominicanismos y el Diccionario fraseológico dominicano. Repito, estos dos proyectos son muy importantes para esta institución, por lo que ha de aportar al conocimiento de nuestro idioma, ya que como entidad responsable del desarrollo de nuestra lengua, tenemos la misión de fomentar el estudio y el conocimiento, tanto del sistema de signos y reglas, como de la particular expresión de los usuarios de nuestra lengua. Velar por el conocimiento y la difusión del español en general y del español dominicano en particular supone incentivar en nuestros hablantes una genuina conciencia de lengua, porque la lengua forma parte esencial de nuestra cultura, de nuestra razón de ser como hablantes de un idioma la lengua española. La literatura es también un ámbito de acción para las Academias de la Lengua, como ha sido desde su fundación. Para valorar y promover la expresión estética del lenguaje, esta Academia cuenta con el apoyo de nuestra académica Ofelia Berrido (3), valiosa narradora y poeta con una alta sensibilidad para la literatura. Desde que Ofelia Berrido se integró a esta institución lo ha hecho con una voluntad de servicio, con una entrega desinteresada, con una actitud de identificación con nuestras letras, como pocas personas la tienen en nuestro país y lo ha hecho con un sentimiento de armonía y confraternidad realmente encomiable y ejemplar. Usualmente celebra en esta misma sala la Tertulia “Letras de la Academia”. Esa ha sido una actividad que ella ha asumido religiosamente con un fervor inusitado y naturalmente ese trabajo de promoción e incentivación de nuestras letras ha contribuido a darle una presencia significativa en nuestra sociedad y, desde luego, le ha dado esplendor a esta institución y ha incentivado una mayor coparticipación de nuestros escritores, narradores, dramaturgos y poetas en los actos de esta Academia Dominicana de la Lengua a través de ese hermoso trabajo que Ofelia Berrido realiza. Pero su despliegue promocional no se ha quedado en esa labor, ya que su vocación de servicio, su capacidad de organización y su identificación con la literatura ha ido más lejos y acaba de crear un grupo literario justamente para atizar la vocación creadora en sus integrantes, de manera que hagan de la palabra el medio de cultivo de su talento y la fuente de expresión de su singular percepción del mundo y puedan desarrollar la creatividad, que cuando se hace mediante el lenguaje verbal podemos dar cuenta del preciado tesoro que hemos recibido justamente a través del Logos. El hermoso trabajo que está realizando nuestra académica en esta casa es admirable, con lo que da muestra de su talento creativo y de su talante sensitivo, razón por la cual estoy muy agradecido con su preciado aporte a esta institución. El ejemplo de Jacqueline Pimentel (4) es también admirable. Justamente por ser ella una mujer responsable no está presente en este acto de reconocimiento en su honor porque en este momento ella está cumpliendo su responsabilidad como docente de nuestra lengua. El cumplimiento del deber, expresión de su sentido de responsabilidad, le ha impedido estar entre nosotros y eso hay que destacarlo. Ella coordina la labor de comunicación de esta Academia con singular dedicación, ya que si tiene que visitar 3, 4 o 5 periódicos para dar a conocer las noticias que aquí se dan, lo hace con fervor. Y hace contactos con estudiantes y profesores, a quienes invita para que aprovechen la obra que promovemos en esta institución. A cualquier hora del día o de la noche se mueve para formalizar la encomienda que le hemos asignado en nombre de nuestra institución. Lo que aquí hacemos, procura el desarrollo de la conciencia de nuestros hablantes, lo que supone el estudio de la lengua y el cultivo de las letras, los dos polos que asumimos para auspiciar el desarrollo intelectual y estético. A la palabra le sigue la acción, porque lo que hacemos, cumplimenta lo que postula nuestra lengua con relación a la sociedad. Lo que hacemos tiene una vinculación con la realidad social, la realidad cultural y la realidad espiritual, es decir, con la condición sociocultural de nuestros hablantes, vale decir, con las aspiraciones intelectuales, estéticas y espirituales de nuestro pueblo. Aquí entra la colaboración de Rosa Iris Clariot (5) que, con el apoyo de su esposo, el Dr. Rubén González, se ha esmerado en hacer de su talento artístico una magnífica vía de servicio mediante la declamación de la creación poética justamente para comunicar lo que ella sabe hacer con exquisito arte, que es dar a conocer la poesía de nuestros autores nacionales e internacionales. De hecho, hemos realizado actividades lingüísticas y literarias en Montecristi, Puerto Plata, Santiago, Moca, La Vega, Jarabacoa, Constanza, San José de las Matas, Higüey, Miches, San Pedro de Macorís, San Juan de la Maguana y en todas las poblaciones donde hemos participado en actos culturales, hemos contado con la compañía y la colaboración de Rosa Iris Clariot, cuya participación aporta ese toque de elegancia, exquisitez y belleza a nuestros actos a través de su declamación, talento que ha cultivado con esmero y amor, pues lo que ustedes acaban de apreciar, lo que ella ha escenificado en este escenario, lo ha hecho en variadas ocasiones y centros culturales con una dicción impecable y una generosidad admirable, servicio que valoramos con gratitud. Cómo no agradecerles a ella y a estas hermosas mujeres ese gesto de desprendimiento, esa actitud propia de la tierra, que tiene una disposición generosa y fecunda para alimentar a sus criaturas. Así como la tierra provee su nutrición a los hombres, los animales y las plantas para que crezcan y se desarrollen armoniosamente, estas mujeres tienen similar vocación, pues una apelación genesiaca de nutrición opera en toda mujer genuina, razón por la cual se desprenden de parte de su tiempo y su talento, que ponen a disposición de esta Academia con una actitud generosa, con una sintonía de identificación intelectual, afectiva y espiritual, pues se trata de una entrañable compenetración emocional que experimentan en el hondón de su sensibilidad a favor de esta institución. Es natural que esta Academia Dominicana de la Lengua las reconozca y les agradezca su inmenso servicio de colaboración y apoyo en beneficio de nuestras actividades y para que esta gratitud conste, les entrego un pergamino acreditativo de este reconocimiento con el aplauso de ustedes para ellas. El texto dice así: “En atención a sus meritos intelectuales y estéticos, su apoyo a las actividades de esta institución y su vocación de servicio realizado con generosidad y empeño, hemos convenido entregarle el presente reconocimiento y para que así conste se expide el presente diploma, firmado por el director y refrendado por el secretario con el sello de la institución”. A la inacción de los indiferentes, se contrapone la obra de los que tienen un ideal de servicio mediante la persuasión de una ejecutoria hecha con amorosa identificación. Las mujeres a las cuales reconocemos esta noche, además de su entusiasmo y su saber, nos aportan el aliento de su motivación, la gracia de su ternura y la fuerza de su espiritualidad, rasgos peculiares del toque distintivo de la más genuina femineidad. Lo esencial lo intuye el corazón, y nada como la sensibilidad de una mujer para canalizar con sentido espiritual y estético el “dolorido sentir” de lo viviente y el “gozoso sentir” de lo vivido y lo sentido. Notas: 1. María José Rincón, española de nacimiento y dominicana de adopción, descubrió desde muy temprano su vocación por el estudio de la lengua española y la literatura. Estudió filología hispánica en la Universidad de Sevilla. Desde su llegada a la República Dominicana colaboró habitualmente con el Ateneo Insular en su labor de difusión de la literatura en español. De esos días recuerda con especial cariño su conferencia sobre la poesía mística de Juan de la Cruz en Moca y la que dedicó a los poetas interioristas dominicanos en la ciudad de La Vega y en La Romana. Sus conocimientos lexicográficos parten de la realización de un máster en Elaboración de Diccionarios. Coordinó el equipo académico dominicano que laboró en la segunda edición del Diccionario Didáctico Avanzado de la editorial SM, publicado con el aval de la ADL. Desde 2009 dirige el proyecto de diseño y redacción del Diccionario del español en la República Dominicana, cuyo fruto será una obra de referencia en la lexicografía dominicana. Coordina las actividades de la Tertulia Lingüística de la Academia y mantiene una bitácora en línea en la que se promocionan las actividades académicas. Desde febrero de 2010 publica en el periódico Diario Libre la columna semanal Eñe. Voces del español, en la que se tratan temas relacionados con el uso del español en la República Dominicana. En marzo de 2011 ingresó como miembro de número de la Academia Dominicana de la Lengua, donde ocupa el sillón Z. 2. Irene Pérez Guerra nació en Santo Domingo. Inició sus estudios en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, continuándolos en la Universidad de Provenza, Aix-Marsella, Francia y en la Universidad de Valladolid, España. En la primera realizó una Licenciatura en Letras Modernas y una Maestría en Lingüística y Etnología; en la segunda obtuvo el Doctorado en Filología Hispánica, con la calificación Cum Laude, por su tesis Historia y Lengua. La presencia canaria en Santo Domingo, publicada por el Patronato de la Ciudad Colonial de Santo Domingo. Fue profesora de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y de APEC. En 1993 fue elegida miembro de número de la Academia Dominicana de la Lengua, Correspondiente de la Real Academia Española. Pertenece a la Academia de Ciencias de la República Dominicana. Ha publicado algunos títulos relacionados con el español dominicano. Ha participado en congresos y simposios nacionales e internacionales. Fue galardonada por los Jaycee’s de Santo Domingo; con la Medalla al Mérito a la Mujer por el Poder Ejecutivo y reconocida por el Consejo Académico de la UASD. 3. Nació en Santiago, República Dominicana. Autora de la novela El Sol Secreto, tiene novelas, poesías y ensayos inéditos. Amante de la Filosofía y la Mística, sus obras surcan las profundidades del ser en busca de respuestas a las preguntas vitales de la existencia. Doctora en Medicina por la Universidad Autónoma de Santo Domingo, realizó una especialidad en Ginecología y Obstetricia en la Escuela de Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia, así como cursos en la Universidad de Río Piedras, Puerto Rico y en el Hospital John Hopkins, Baltimore, USA. Tiene una Maestría en Administración de Negocios por la Universidad de Texas. Emigró a Puerto Rico y luego a Estados Unidos. Viajó a México, Venezuela, Costa Rica, Rumania, España y Francia, cuya literatura estudió. Trabajó como comunicadora en canales de televisión y fue la primera mujer en dar noticias por tv. Ha publicado artículos de opinión en el Listín Diario y en “Areíto”, del periódico HOY. Es miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua, del Grupo Mester de Narradores de la ADL, del Movimiento Interiorista del Ateneo Insular de cuya Comisión Intelectual es integrante y de la Society for Human Resources Management. Habla inglés y francés. Coordina la Tertulia Literaria ¨Letras de la Academia¨ y edita: http://tertulialetrasdelaacademia.blogspot.com, http://feliaberrido.blogspot.com http://movimientointeriorista.blogspot.com 4. Jacqueline Pimentel, natural de Santo Domingo, ejerce la docencia en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Laboró en el Departamento de Relaciones Públicas de la Dirección General de Bellas Artes y coordina la Unidad de Comunicación de la Academia Dominicana de la Lengua. Ha publicado, en coautoría, 4 obras sobre lengua española. 5. Rosa Iris Clariot, oriunda de Santiago de los Caballeros, se graduó con el título de Licenciada en Derecho por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, donde formó parte del Grupo de Teatro. Artista de la declamación, es miembro del Ateneo Insular y colabora con las Jornadas de Poesía de la Academia Dominicana de la Lengua. |
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