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  lunes, 20 de mayo de 2013
INCORPORACIÓN DE LA COLOMBIANA HELENA OSPINA GARCÉS PDF Imprimir E-Mail
En una brillante ceremonia protocolar realizada en la sede de la Academia Dominicana de la Lengua ante la presencia de académicos, escritores, sacerdotes, profesores, estudiantes, promotores culturales y amantes de las letras, fue recibida la poeta mística colombiana y promotora cultural Helena Ospina Garcés. Su disertación, "La sinfonía de la palabra", ilustrada con unos versos impregnados de lirismo y belleza, la relacionó  con las palabras que el embajador dominicano en Costa Rica le dirigiera a los escritores participantes del Encuentro Mesoamericano de Literatura: “Ustedes son excelsos obreros de la palabra”.

   La nueva académica dominicana repasó algunos postulados de la poética desde Aristóteles hasta los planteamientos actuales de esta disciplina. Enfatizó en las ideas que sobre poética ha revalidado desde una visión mística y trascendente, constatando sus huellas en obras como las de santa Teresa de Jesús, san Juan de la Cruz y otros escritores de talla universal que son cultores del lirismo espiritual que rezuman sus obras. En su discurso, doña Helena destacó el “Logos” como principio y meta del conocimiento, de la sabiduría humana y cósmica; dijo que para comprender su sentido se necesita la experiencia divina, la llamada o apelación trascendente que impulsa al artista a buscar la comprensión del propio espíritu para adentrarse en su interior y en las cosas. “Es preciso analizar las premisas, como en la hermenéutica, en las cuales nos basaremos para producir nuestro arte, porque este requiere una interrelación entre aquello que visualizamos y lo que es invisible ante nuestros sentidos”. Hay una articulación entre las cosas, el Cosmos y Dios con todos los resquicios trascendentes del ser humano. Al enfocar esta vinculación, dijo que la humanidad alcanza la etapa plena del espíritu inundada e impregnada de todo lo divino. Ospina Garcés explicó que solo el arte de envergadura posee la esencia del Logos, pues se deja sorprender por la transformación vital que experimenta el artista al entrar en contacto con este. El Logos transparenta la esencia de las cosas, del ser y del Cosmos mediante la sabiduría universal que Dios ha puesto en todo.

   Postuló Helena Ospina un arte de envergadura, tal como lo concibe George Steiner, que encuentra en el Logos su dimensión cósmica. Ese arte reconoce que la Palabra “es el fundamento de toda la realidad”. Esa Palabra es la que “configuró el Universo, de manera que lo que está a la vista no proviene de nada visible, en cuya virtud todo lo que existe no es fruto del azar irracional. “La creación nace del Logos y lleva la marca imborrable de la Razón creadora que ordena y guía”.  Subrayó la poeta colombiana que la realidad nace de la Palabra como creatura Verbi y está llamada a servir a la Palabra. “La creación se convierte así en el lugar en el que se desarrolla una historia de amor entre la Palabra y la palabra, entre Dios y su criatura”. El fundamento de esta realidad no es “un discurso, con conceptos o normas”. Es una Persona, una “historia única y singular”. No se trata de “una gran idea”, sino del “encuentro” que produce en el corazón “una reacción de asombro”.

    Nacida en Cali, Colombia, en 1944, Helena Ospina Garcés de Fonseca está radicada desde 1970 en Costa Rica, donde es profesora de la Universidad de Costa Rica y dirige el Proyecto Cultural Promesa, dedicado a promover una labor editorial para fortalecer la interrelación de las artes y las letras centroamericanas e internacionales. Diplomada en Humanidades, Medaille d’ Or por el Sacré-Cœur de Bruselas (1962); Diplomada en Historia del Arte por el Sacré-Cœur, Trinità dei Monti de Roma (1963); y en Arte griego, Voyage d’Humanisme en Grèce, por la Universidad de Bruselas (1962).

Bachiller Magna Cum Laude en lingüística francesa por la Universidad de Georgetown (Washington D.C.), Phi Beta Kappa, con un Senior Essay sobre Paul Valéry: Mon Faust, de l’idôle de l’intellect à la sagesse du cœur (1966). Licenciada en Francés por la Universidad de Costa Rica con una tesis Paul Valéry y la creación artística: de la Introducción al método de Leonardo Da Vinci hacia una Poética (1971). Miembro Correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua.

   Creadora y Coordinadora de los Encuentros Mesoamericanos “Escritura-Cultura”, de la Escuela de Lenguas Modernas; del Coloquio “Escritores Latinoamericanos” y de los Talleres de Capacitación para Profesores de Español. Autora de varios poemarios, relatos autobiográficos y ensayos. Entre los libros publicados se destacan el poemario trilingüe (español, francés, inglés) Cantata a las artes, la trilogía poética sobre el esplendor de la Belleza (Splendor formae, Splendor Personae, Splendor gloriae), la trilogía poética sobre la creación (Eva-María, Stabat Mater, Divino Artífice) y Divina herida. Su obra poética ha sido estudiada por Conny Palacios, de la Academia Nicaragüense de la Lengua, en su libro Helena Ospina: La voz encendida de la poesía mística en Centroamérica (2008) y por Bruno Rosario Candelier, en La mística en América: Contemplación, Poesía y Espiritualidad (2010).

   Tanto Helena Ospina Garcés, como Gustavo González Villanueva, cautivaron al público presente con la belleza de su lenguaje y la hondura de sus planteamientos. Concluidas las alocuciones de los nuevos integrantes de la Corporación dominicana, su Director procedió a formalizar su incorporación como Miembros Correspondientes de la Academia Dominicana de la Lengua con la entrega de sendos pergaminos de acreditación ante la presencia del numeroso auditorio integrado por académicos, diplomáticos, intelectuales, estudiantes, profesores y público en general.

   Previo a la entrega de los diplomas acreditativos de su condición de académicos de la lengua, Rosario Candelier destacó la participación de ambos escritores en fecundas actividades literarias a favor de nuestra lengua. Ponderó la virtualidad de su sensibilidad estética y su conciencia mística, su labor de promoción cultural y la creación de una lírica teopoética inspirada en el amor místico que proyecta su poesía. “Tanto la poesía mística, como la cosmogonía de los pueblos, es una vía luminosa para adentrarse al fondo misterioso y cautivante de lo divino mismo”, subrayó el director de la ADL. Santo Domingo, Casa de las Academias, 8 de noviembre de 2011.-
 
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