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Con el tema “Lenguaje, intuición y sabiduría”, este director dictó una conferencia en Moca al grupo de escritores interioristas dominicanos. En esa disertación, dije que una parte importante de los cultores de la palabra se inclina por la dimensión estética, que es la primera manifestación expresiva del lenguaje; y un gran sector opta por la dimensión conceptuosa de las cosas. Se trata de una singular tendencia valorada por los pensadores y estudiosos de la realidad, que viene marcada por el sentido. Se trata de una manifestación de la realidad que atiza la sensibilidad y la conciencia de quienes no pueden permanecer indiferentes ante las señales de las cosas. Los contemplativos y poetas, que tienen una marcada inclinación por la belleza, desarrollan la vertiente estética del lenguaje; pero los que se inclinan de un modo especial por la realidad sustancial de lo viviente, ante el significado profundo de las cosas, se sienten atraídos por la dimensión del sentido y suelen ser las personas con una honda inclinación intelectual o reflexiva, con una capacidad teorética ante las cosas y un potencial intuitivo para penetrar en la dimensión profunda de la realidad, porque la realidad de lo existente no es solo lo que se manifiesta a través de sus colores, sonidos, olores, sabores y forma aparente, sino que viene conformada por una dimensión peculiar, ya que todo lo que existe, en su estructura profunda, tiene otra vertiente, una dimensión interna y esencial que responde a una connotación especial de la realidad, porque la realidad tiene una dimensión metafísica a la que accedemos en virtud del Logos.
En la ponencia subrayé que podemos desarrollar la capacidad intelectual para pensar el mundo, para reflexionar sobre el sentido de lo existente y crear filosofía, teología, ciencia, arte, literatura y mística, o simplemente para crear un pensamiento que dé cuenta de cómo es el Universo, de cómo somos y del sentido de la vida. Todo eso lo hace el hombre mediante la palabra, con el lenguaje de la ciencia o del arte, que es una expresión creativa de la potencia humana. Esa potencia que encarnamos se funda en el lenguaje y las personas con la inclinación de la inteligencia hacia la dimensión profunda de las cosas, que producen un pensamiento o una explicación científica, artística, filosófica o mística de la realidad, tienen una explicación del mundo, del destino que a todos nos aguarda y del sentido de la existencia. A partir de esas reflexiones se desarrollan nuestras inclinaciones intelectuales, morales, estéticas y espirituales. Todo eso es posible gracias al lenguaje en cuya virtud podemos dar una mirada profunda a la realidad, si desplegamos las antenas de la inteligencia y la sensibilidad para conocer y crear mundos insospechables. A esas explicaciones siguieron otras vinculadas con el arte de la creación literaria en virtud del interés de los narradores y poetas presentes en la actividad. Moca, 17 de diciembre de 2011. |